Catarsis

Depósito sin combustible. Estación Catarsis: Pónganse cómodos, protéjanse de la fría y rutinaria realidad y sean cibertransportados a un subespacio donde reinan el blanco y el negro. Espero pasen una agradable estancia entre humo, acordes, reminiscencias, quimeras... y les animo participen de ella hasta que con algo de suerte puedan llegar a su destino o den con una estación más confortable.

30.11.05

Maldito dolor de cabeza...

"El Grito", Edvard Munch

Siento que la cabeza me va a estallar.
Apenas alcanzo a caminar, como un reloj al que dan cuerda, sin rumbo alguno. Pura mecánica.
Mis mal dotados ojos me impiden ver los rostros de las gentes, macabros rostros faltos de facciones, como el dibujo de un niño a medio acabar. Tic Tac, Tic Tac. ¿Cuándo cesará? ¿Quién se tomó la libertad de decidir por mí?
Por mí, por mí... estúpida ilusa. Hace mucho ya que fui consciente por primera vez de mi soledad.
Si no fuese por el delicioso frío del invierno acariciando mi cara no creería estar viva, pero ¿quién lo está?

20.11.05

"Walkind Around"

Esto es lo que saldría de mi mente en forma de palabras si tuviera el don, el talento, la sutileza, la armonía, el arte, la capacidad de expresarme... como quieran llamarlo, del gran poeta chileno Pablo Neruda.
De título "Walking Around", lo podemos encontrar en su obra "Residencia en la Tierra, 2".


WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

17.11.05

"Match Point"

Lo prometido es deuda y aquí estoy con mi “review”. Lo jodido ahora es ver cómo afronto la redacción de esta crítica, a ver cómo encuentro las palabras que expresen lo que quisiera decir. Y es que, aún no habiéndome "recuperado" de la estupenda y magnífica visión de "Flores Rotas", mis ojos fueron testigos del último drama del genio Woody Allen, consiguiendo conmover de nuevo mi persona.
No recordaba semanas tan gloriosas. Quede para el recuerdo, desde luego.

Unas notas de ópera nos dan la bienvenida hacia la genialidad del mundo del cine (no tardaré en hacerme con su banda sonora, estupenda) en un plano en el que vemos cómo una pelota de tenis golpea con la red. Se congela la imagen y la pelota queda por encima de la red. La voz en off de Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) se pregunta cuál será su destino: ¿Pasará la red? ¿Volverá hacia atrás? Una perfecta simbolización de la esencia de la película; la trayectoria que siga la pelota será cuestión de suerte, un hecho que escapa a nuestro talento, es un simple caso de fortuna más allá de nuestro alcance.

Y así se nos presenta la historia. Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers), un humilde jugador de tenis irlandés que consigue llegar a la alta aristocracia inglesa buscando el exilio de la ajetreada vida que llevaba, consigue un puesto como profesor de tenis en un club de alto prestigio. Allí es donde coincide con Tom Hewett (Matthew Goode), gracias al cual accederá a las comodidades y todo un pase a la riqueza. Chris se casará con la hermana de éste, Chloe Hewett (Emily Mortimer), quien quedará totalmente prendada de él. Pero Chris no comparte tales sentimientos, o al menos no en su punto máximo, ya que ello está reservado para otra mujer, Nola Rice (Scarlett Johansson), por la que desborda una incontrolable pasión que se verá reprimida por la relación que mantiene Nola con su próximo a ser cuñado, Tom.

Básicamente es con ésta información con la que acudimos al cine y no voy a ser yo quien les revele más aspectos ya que no quisiera chafárosla de ningún modo. Así que, aún a riesgo de resultar cansina por decirlo siempre, quien no la haya visto, que no siga leyendo.

El argumento puede parecer demasiado tratado, convencional, nada nuevo a aportar... pero señores, no adelantemos acontecimientos. El filme va de la mano de Woody Allen, que se encarga de aportarle madurez, inteligencia, el ritmo y los diálogos adecuados... qué les voy a decir, hablamos de un jodido genio.

Somos testigos de una historia en la que los personajes son las marionetas de sentimientos diversos: amor, pasión, desesperación... La condición humana, una crítica al miedo a perder lo seguro y cómodo por nuestros verdaderos sueños. Y cómo no, la suerte. Un elemento presente en nuestras vidas aunque nos engañemos negándolo por la impotencia de no sabernos dueños totales de nuestro propio destino.



A destacar escenas muy intensas como la primera escena entre Chris y Nola o sus posteriores encuentros esporádicos. Se desnudan con la mirada, se puede notar la pasión allí contenida. Lo mismo ocurre en la cena de las dos parejas en el restaurante: pura expresividad.

La historia no nos deja indiferentes; nos lleva a la intriga, el desasosiego, la frustración... vemos la evolución y profundización tanto de la historia como de los personajes, trastocados por los acontecimientos que se suceden.
Las interpretaciones están a otro nivel. Una mención especial merecen los dos actores principales sobre los que recae la mayor parte del filme.

Jonathan Rhys-Meyers es capaz de transmitirnos sus estados de ánimo con una simple mirada, gestos... un mundo interior que esconde y le atormenta y el cual los espectadores compartimos de forma empática con él, llevándonos directamente a sus miedos y sentimientos más ocultos.
Y sobretodo me quedo con la excelente interpretación de Scarlett Johansson, como ya nos ha acostumbrado. Fui a descubrirla en la también estupenda “Lost In Translation” y con ésta última interpretación no ha hecho sino reforzar el reconocimiento a ser llamada una de las mejores actrices contemporáneas. Llena la pantalla y tiene esa esencia que escasea en los “productos fabricados” sin más destino que convertirse en desechables de hoy día.
Realmente brillante y atención a sus próximos proyectos: “The Black Dahlia” (de Brian De Palma) y "Scoop" (de Woody Allen. Será estupendo volver a disfrutar de un trabajo en el que ambos participen). Ambas películas se esperan para el próximo año 2006.


El desenlace nos mantiene expectantes hasta el último minuto y, de la misma forma que nos inició en esa maravillosa travesía hacia el cine de Woody Allen, las mismas notas de ópera del comienzo cierran el apasionante “partido” y no puedo sino sentirme jodidamente afortunada de haber presenciado 124 minutos en el éxtasis y, al mismo tiempo, nostalgia de que haya acabado y tener que levantarme del asiento para volver a la rutinaria vida.

Si me piden sacar algo a criticar no será de la película sino del comportamiento de ciertos individuos que se encontraban en la sala y los habituales ruidos molestos de envoltorios... Intentaré volver a verla un día menos frecuentado.
Un filme mordaz, irónico, brillante, complejo, con referencias literarias a Dostoievski... Bueno, cualquiera de estas palabras es un burdo intento de expresarme pero no tiene ni color con visionarlo con los propios ojos; no puedo más que recomendaros y animaros a que vayáis a verla si aún no lo habéis hecho.
Me siento con el derecho de afirmar que estamos ante una obra maestra, aún a riesgo de que me digan que es demasiado pronto para hablar de palabras tan mayores, pero qué cojones, lo es, con grandes letras mayúsculas.

16.11.05

"Flores Rotas" ("Broken Flowers")




Como sabréis, y supongo que muchos de vosotros habréis disfrutado ya de ella, podemos encontrar estos días en la cartelera el último título de Jim Jarmusch, gracias al cual se llevó el Gran Premio Del Jurado en la reciente edición del Festival de Cannes del presente año por su magnífico trabajo a la dirección. Merecidísimo reconocimiento en una de las, a mi parecer, llamadas a ser reclamadas películas del año.

Jamás había visto nunca una película con el sello de Jarmusch (sí, lo sé, imperdonable). Pero no dudé en remediar tal ignorancia tras leer algunas críticas y recomendaciones muy de su parte. La "excusa" perfecta, vaya. Así es que, el lunes, después de escribiros (me dirijo en plural por esto de la cantidad de gente que frecuenta este blog jejej...) las líneas de mi último post disfruté de una sesión de cine nocturno. Y no pude hacer mejor elección; cinco personas nos encontrábamos en la sala, ni una más, ni una menos. Joder, así da gusto, pareces estar en el sillón de tu propia casa pero disfrutando de la grandeza del cine en todo su esplendor. (Es una crítica y queden advertidos, aquellos que no la hayan visto no la lean).

Y con el tecleo de una máquina de escribir se inauguraba la noche. Los primeros planos nos muestran el recorrido que hace la misteriosa carta anónima sobre papel rosa desde su desconocido punto de partida hasta su destino: el barrio de Don Johnston (Bill Murray), del que, viendo dónde se aloja, adivininamos que se trata de un hombre con un alto nivel adquisitivo y a la vez intuimos que solitario, contrarrestando con la animada morada contigua de sus vecinos: una familia numerosa (cinco hijos llegué a contar) cuyo padre, Winston (Jeffrey Wright) se convertirá en un auténtico detective fascinado por la historia de la carta y que animará a Don a salir en busca de supuesto hijo, que acabará convirtiéndose en una búsqueda de sí mismo.

Pero no adelantemos acontecimientos. La historia se nos presenta así: Sherry (Julie Delpy), la amante de Don, prepara sus maletas mientras Don, irónicamente, ve un filme de Don Juan, aquello que él mismo fue en sus mejores años. Pero ahora todo es distinto, Sherry le exige compromisos y Don Johnston no parece siquiera planteárselo, así es que vuelve a encontrarse en estado de soltero, falto de afecto y con una vida social nula. En este punto, recibe la carta antes comentada, anónima, en papel y sobre rosas y sin posibilidad de reconocer la letra pues está escrita a máquina. En ella, supuestamente, una de sus antiguas amantes le comunica que tienen un hijo en común de 19 años que había salido en su busca.

Y se nos presenta un Don Johnston impasible, fatigado, que emprenderá un viaje animado por su vecino, quien le facilita toda la búsqueda: Don le proporciona los nombres de sus antiguas amantes y Winston se encarga de planificarle todo el viaje (hotel, mapas...), un retorno a su pasado que, según parece, ha trastocado su presente. Don llevará rosas a cada una de las mujeres (las cuatro que siguen con vida, pues una de ellas falleció, creo que se dijo que en un accidente de tráfico pero no me hagan mucho caso, he de volver a verla para quedarme esos detalles) e intentará encontrar alguna pista que le indique quién ha sido la emisora de tal misiva.

Y con una banda sonora estupenda y agradable, acompañamos a Don en un recorrido hacia su pasado, hacia las personas que un día lo fueron todo y de las que ahora sólo se conserva un vago recuerdo que, en cada caso, nos transmite un sentimiento distinto: nostalgia, odio, tristeza, dolor... Ello no hubiese sido lo mismo sin la brillante interpretación de las cuatro actrices que encarnan a sus antiguos romances: Laura (Sharon Stone), Dora (Frances Conroy), Carmen (Jessica Lange) y Penny (Tilda Swinton) (en el orden tal y como se presentan en el filme) y que nos acercan a la realidad y al entendimiento del personaje. Y es que cada una de ellas aporta un sentimiento distinto, por ello observamos vidas y reacciones muy diferentes pero al fin y al cabo, probablemente se encuentre un punto común en todas las historias: la soledad.

En este punto llega una escena muy emotiva: Don, abatido, con el ojo ensangrentado, pura personificación de la apatía y la desolación, visita la tumba de la quinta mujer, deposita las flores rosas sobre ella y rompe en lágrimas, consciente de lo que pudo haber sido su vida y testigo del cruel e injusticiero paso del tiempo.De vuelta a su barrio, tras no encontrar pista alguna que le aclare su situación, se topa con un chico de aproximadamente 19 años que parece (o tal vez desee que sea) su hijo.

Asistimos a otro gran momento; el chico le pide consejo a Don, quien, tras una reflexión condicionada por su reciente paseo nostálgico hacia su juventud, se da cuenta de que el pasado nunca vuelve y el futuro es incierto, por lo que lo único seguro que tenemos es el presente. Esta frase viene a decir mucho y tal vez resuma muy bien la esencia de la película. Don, convencido de que él es su hijo, le pregunta si cree que él es su padre, deseando realmente que su respuesta sea afirmativa, pero éste corre despavorido, y, con él, esa posibilidad, esa visión tan cercana que tuvo de una vida distinta, alejada de la soledad y la rutina, un sentido a su existencia. Vemos la desesperación en Don buscando en la mirada del chico del coche y ese travelling, la escena final, nos devuelve a los ojos de Murray, que nos lo dicen todo.


En fin, qué decir, una maravilla de película, emotiva, nostálgica... yo no la calificaría como comedia, aunque bien es cierto que tiene unos momentos entrañables e hilarantes o sino, ¿qué me dicen de la cena con Dora y su marido? Se respiraba ironía y humor, y Jarmusch conseguía hacerte sentir en la piel de Don. Con esos silencios, esos planos en los que recaía todo sobre el genial Murray que los consigue salvar de forma maestral... y es que no se echaban en falta palabras, sólo su presencia llenaba la pantalla. Leyendo más tarde curiosidades de la película, encontré que Jarmusch había escrito el personaje pensando en Murray. Y ya sabemos por qué, ¿no? No podría haber sido otro.

Y parece ser que nos van a obligar a dejarnos el presupuesto en el cine (y yo encantada, vamos... jejej). Y es que estamos de enhorabuena. Hoy mismo iré a ver la última de Woody Allen, "Match Point". Espero que no me defraude, y según respaldan algunas críticas, no lo hará. Prometo contarlo sino es mañana, esta semana sin falta.

14.11.05

"Bird On The Wire"


A veces intento expresar lo que siento y tras la frustración posterior de no ver plasmado en el papel más que palabras torpes y ridículas alejadas de todo lo que buscaba, me topo con canciones que me representan totalmente, no ya sólo con la letra sino con los acordes, la voz, la entonación...

Y es con algunos artistas en especial con los que encuentras esa paz, esa calma. Uno de mis predilectos es el canadiense Leonard Cohen. Sólo su voz oscura sabría hacer bailar esas emotivas letras. Cohen ha puesto banda sonora a muchos momentos de mi vida y es realmente un acompañante fiel que siempre que le busco sé que va a estar allí, que seguirá poniéndole música y poesía a mi existencia. Me gustaría dedicarle un espacio más amplio y detallado pero hoy simplemente quería dejar la letra de una de mis canciones preferidas y más significativas, "Bird On The Wire".


Leonard Cohen "Bird On The Wire"

Like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free.
Like a worm on a hook,
like a knight from some old fashioned book
I have saved all my ribbons for thee.
If I, if I have been unkind,
I hope that you can just let it go by.
If I, if I have been untrue
I hope you know it was never to you.

Like a baby, stillborn,
like a beast with his horn
I have torn everyone who reached out for me.
But I swear by this song
and by all that I have done wrong
I will make it all up to thee.
I saw a beggar leaning on his wooden crutch,
he said to me, "You must not ask for so much."
And a pretty woman leaning in her darkened door,
she cried to me, "Hey, why not ask for more?"

Oh like a bird on the wire,
like a drunk in a midnight choir
I have tried in my way to be free.

"Terciopelo Azul" ("Blue Velvet")


Y qué mejor forma de comenzar mi andadura por el mundo de Internet que de la mano de una película de este calibre. "Terciopelo Azul", de título original "Blue Velvet", vió la luz en 1986, producto de un espléndido David Lynch. Recibió una nominación de la Academia de los Oscar por su dirección en la película en cuestión; estatuilla que finalmente se llevó Oliver Stone por "Platoon" (mero dato informativo).

Podría, y de veras me encantaría, estar comentando este filme durante horas, analizar la cantidad de matices que podemos apreciar en él, pero la verdad es que no tengo la oportunidad de conocer a muchas personas en mi entorno que gusten del cine, y menos aún, del cine de David Lynch.

Y yo es que antes de visionarla había leído de todo acerca de ella: obra maestra, ridículo intento de asombrar al espectador, denigrante... Ante esta situación lo mejor es mandar a tomar por saco todo lo dicho hasta que no tengas tu propio punto de vista.

Así pues, me dispuse a ver la película tratada. Decir que desde la primera escena me atrapó, ese imagen de la perfecta sociedad, el sueño americano hecho realidad... y debajo, oculto por ese aparente orden, todo un universo oscuro de violencia, sexo, obsesiones... simbolizado por una oreja en avanzado estado de descomposición, un conector entre esos "dos mundos".

Jamás me había impactado tanto un comienzo, un comienzo que se podría decir que encierra en sí toda la esencia de la película, probablemente esa ambigüedad del ser humano, lo que está oculto tras esa apariencia.
Jeffrey Beaumont (Kyle MacLachlan), un adolescente americano cualquiera, se topa con la susodicha oreja que le adentra en toda una espiral de misterio, obsesiones ocultas, violencia... espiral en la que Lynch sabe perfectamente cómo conseguir que el espectador se sienta el propio Jeffrey, impaciente por descubrir todo lo que se esconde en ese universo, metiéndote de lleno en la película.
Antes de seguir comentando más aspectos, queden advertidos que podría destaparle algunos momentos de la película, y de ninguna manera quisiera desvelárselo. Como ya dije antes, nada mejor que verlo y descubrirlo por uno mismo.

Una de las escenas que más me marcaron es cuando Jeffrey entra en la casa de Dorothy Vallens (Isabella Rossellini), cantante de clubs nocturnos. Aquí toma contacto de lleno con ese submundo, llegando a formar parte de él, descubriendo aspectos fascinantes y perturbadores a la vez que no hacen sino aumentar su interés, interés que compartí casi de forma simbiótica con el personaje.
A partir de este punto se nos presenta la historia en toda su plenitud, fascinante, a lo que contribuyen las brillantes interpretaciones de los actores. A destacar Dennis Hooper, pletórico en su maníaco personaje de Frank Booth y la misteriosa cantante Dorothy Vallens encarnada por una no menos espléndida Isabella Rossellini.
También hay que resaltar la importancia de la música y de los símbolos en "Terciopelo Azul": la oreja, el terciopelo azul...



De hecho la película comienza y concluye con esa fabulosa canción de Bobby Vinton, del mismo título que la película, "Blue Velvet" y dos escenas a tener en cuenta también van acompañadas de música; esta vez, de "In Dreams" de Roy Orbison, un tema brillante que encaja a la perfección y no hace sino dotar de más sensualidad y expresividad al filme. Hablo de la escena en la que Ben (Dean Stockwell), interpreta el karaoke de esta canción en su particular escondite y de cuando Frank Booth (Dennis Hopper) la canta para el joven Jeffrey Beaumont. Escenas que si ya de por sí tienen una esencia increíble se ven reforzadas por la música.

Como ya dije, una auténtica obra maestra a la que le doy un 10/10 sin dudar un sólo segundo. Obra imprescindible dotada de una sensibilidad y esencia únicas. Si desde aquí puedo ayudar a descubrir ésta maravilla a alguien me daré por satisfecha. También sobre decir que podéis y que me encantaría que comentaseis lo que quisieseis de mi crítica, de la película o de cualquier otro aspecto.

Por último os dejo la letra del tema principal del filme:





Bobby Vinton "Blue Velvet"
She wore blue velvet
Bluer than velvet was the night
Softer than satin was the light
From the stars
She wore blue velvet
Bluer than velvet were her eyes
Warmer than May her tender sighs
Love was ours
Ours a love I held tightly
Feeling the rapture grow
Like a flame burning brightly
But when she left, gone was the glow of
Blue velvet
But in my heart there'll always be
Precious and warm, a memory
Through the years
And I still can see blue velvet
Through my tears


13.11.05

Todo tiene su comienzo

Bien el primer "post" (mis disculpas si no controlo bien el vocabulario de Internet) me gustaría dedicarlo a una pequeña presentación de lo que es, bueno más bien de lo que pretendo que sea éste blog. Y para ello me remito al propio nombre del blog: Catarsis. Me parece de las palabras más bonitas que he escuchado, no ya sólo por su significado y lo que representa para mí sino la palabra en sí. Es... perfecta. Probablemente insignificativa o pase desapercibida para otros pero ya digo, a mí me encanta y es por eso que el blog la lleva como título.
Copio aquí una definición de la palabra en cuestión, como cualquier otra que podáis encontrar en vuestros diccionarios:

  1. Efecto purificador que causa cualquier obra de arte en el espectador.
  2. Expulsión espontánea o provocada de sustancias nocivas al organismo.
  3. Eliminación de recuerdos que perturban el equilibrio nervioso.


Son estas tres connotaciones las que resumen el objetivo que me ha llevado a abrir este blog: un intento de eliminar todo aquello que me atormenta, una forma de escapar, quizá de mí misma, de mi propia mente y lo que hay en ella. En todo caso, una forma de huida no sé muy bien hacia dónde, pero sé que se trata de un lugar en el que quisiera estar.

Por otro lado, la primera definición es realmente significativa para mí, ya que mi forma de huida, de alcanzar esa catarsis en definitiva, es mediante cualquier tipo de arte que encuentro a mi alrededor: cine, música, poesía...

Un mundo completamente distinto, incorruptible, alejado de la banalidad, la superficialidad y el sinsentido que nos rodea y con el que nos topamos en nuestra rutina. Realmente soy consciente de que sin estas formas de expresión "esto" (me refiero al jodido concepto de vida) sería inaguantable, hasta el punto de verte desesperado y llevarte a lo absurdo. Imagínense por un momento privados de éstas formas de expresión... sí, es aterrador, ¿verdad? Afortunadamente es algo que ha ido ligado siempre al ser humano y mientras exista, así seguirá siendo.

Pues bien, veo que me he extendido más de lo que quería, y por si alguien hubiese ido a parar a éste recóndito paraje espero no haberle resultado soporífera.
Sin más, que conste aquí el nacimiento de un nuevo blog.